Feb
26
16

Ser fotógrafo de Bodas. El comienzo.

Fotos de boda emocional y diferente en Toledo y Madrid

Llevo un tiempo dándole vueltas a la opción de incluir mi blog personal, mis dudas, inquietudes y por qué no, mis experiencias y conocimientos, en mi página comercial de fotografía de boda. Finalmente he decidido que así sea, ya que a parte de ser fotógrafo, soy persona. Y soy la misma, no me divido, no soy la una sin la otra.

Aquí quiero compartir mis inquietudes respecto a la fotografía en general y la fotografía de boda en particular.

Mi corta experiencia en fotografía de boda, comienza hace unos cinco años, cuando una persona a la que quiero mucho, me planteó la posibilidad de hacier los videos de boda para sus clientes. Yo no había cogido una videocámara en la vida. Tenía la técnica fotográfica ya que si que estudié en la carrera esta asignatura y de hecho, me encantaba la fotografía desde que recuerdo. Pero en cuanto al video, no tenía ni la menor idea. Así que pedí una cámara prestada y me dejó la cámara media hora antes de mi primera boda. No salió tan mal para ser la primera vez.

Pero ese mundillo y ese tipo de bodas no me gustaba en absoluto, sólo era una manera de sacar un dinero de vez en cuando (unos tres o cuatro videos al año). Aunque poco a poco me fui introduciendo más en el tema y aunque seguía sin gustarme estéticamente hablando, me encargaban algún trabajo. Yo intentaba seguir aprendiendo y recibía consejos, que asumía sin llegar a estar del todo de acuerdo, pero pensaba, bueno, ellos llevan muchos años, tendré que hacerles caso. Pero me faltaba algo, seguía sin ver las bodas más allá que viendo una vía de ingresos adicional a mi trabajo principal, que era el diseño gráfico.

En algún trabajo que otro, y aventurándome a casi no ver ejemplos de otros, yo grababa. Hacía lo que me parecía que ellos harían, aunque me llevé más de una bronca. “Que si te mueves más que un niño de cinco años, que si está quemado, que si está oscuro, que si has cortado las cabezas… déjate de arte y asegura”. Y no es que yo fuera un Lars von Trier, pero me gustaba experimentar cosas, que me salían casi sin querer. Cosas que no debía hacer. Así que llegó un momento reflexivo en que me planteé dejar el mundo de las bodas. Total, ¿para qué? Yo ya tenía mi trabajo, mi profesión y me gustaba mucho. Dejo de hacer bodas.

Fotos de boda emocional y diferente en Toledo y Madrid

Al poco tiempo, una amiga me comentó que su hermana se casaba y que quería que le hiciera las invitaciones de boda. Hasta aquí todo normal. Entonces, Valle, me preguntó si conocía algún fotógrafo para que le hiciera las fotos de su boda. Yo le dije que sí y que les consultaría el presupuesto. Aún quedaba bastante tiempo, unos nueve meses o diez meses.

No se en qué momento exacto, empecé a investigar y ver a otros fotógrafos de boda. Creo que todo empezó buscando inspiración para decoración, invitaciones, vestidos… sobre todo en blogs especializados. Hasta que en esa búsqueda, descubrí que otra fotografía de boda era posible. Sí, existían bodas en las que no predominaba no establecido y el protocolo, sino que cada pareja las diseñaba a su gusto y donde lo que primaba era el amor, independientemente del número de invitados o del largo de la cola del vestido.

Descubrí una fotografía en la que no repetían las mismas poses una y otra vez, no había un guión. Cada boda era única y las fotografías se limitiban a contar una historía de amor.

Podría decir muchos nombres, incluso podría decir fotógrafos que me encantaban y ahora no tanto o viceversa. Y me encantaba navegar horas y horas viendo galerías, bodas completas, slideshows, cuentas de instagram, carpetas de pinterest… jo, yo quería hacer este tipo de fotos.

Así que le dije a Valle que las fotos se las haría yo. Y allí que me planté con mi 60D, con un objetivo prestado 24-105 y mi 50mm f1.8, con unas condiciones de luz que ni había estudiado, sóla ante el peligro y bueno, quizá no salieron las fotos de boda que yo tenía en la cabeza, pero empecé a hacer lo que quería. Quizá salvaría unas 3 o 4 fotos de esa boda, pero para mi fue un impulso para decidir lo que quería hacer. Y esta vez, no lo hacía por sacarme un sobresueldo, de hecho, os puedo asegurar que con el dinero que cobré por esa boda apenas me dio para cubrir gastos.

Fotografía de bodas en Toledo y Madrid. Bodas diferentes y emocionales. Bodas felices.

Desde entonces hace unos tres años hasta ahora, lo único que pretendo es mejorar día a día. Sigo mirando galerías de fotógrafos de boda casi a diario, ya lo tomo como un pasatiempo, aunque no me obsesiono con ello y me gusta buscar la inspiración fuera de allí, en el cine sobre todo, pero también en la pintura, en otro tipo de fotografía, en la gente, en la calle…

Siempre he sido muy crítica con mi trabajo, antes de dedicarme al diseño gráfico, pintaba, y nunca estaba del todo convencida con el resultado, de hecho, me frustraba bastante. Con la fotografía disfruto. Es cierto que a veces no consigo lo que me gustaría y sigo siendo crítica, miro las fotos y pienso, tenía que haberla tirado desde otro ángulo o haber movido este u otro elemento, haberlos dicho que se pusieran allí o allá. SI que es verdad, que no intervengo mucho en la escena, pero soy consciente de que no son modelos y que hay que ayudar un poco, forzar cierta suituación para ir poco a poco soltando tensiones y que se acostumbren a una cámara. Yo soy la primera que lo pasa fatal delante de una cámara sin hacer el tonto o poner muecas, así que lo comprendo perfectamente.

Lo que quiero expresar con todo esto, es que aún estoy encontrando mi camino, pero sigo una dirección y aunque a veces mire un poco hacia atrás es únicamente para asegurarme de que tengo que continuar hacia delante. Es un camino nada facil, hay piedras que sortear, me caigo de vez en cuando, me vuelvo a levantar, aprendo a escalar montañas, me canso, pero retomo otra vez el sendero y cargo las pilas de nuevo. Y a mi por lo menos me ayuda ver cómo otros han pasado y están pasando por un momento como el mío, me gusta ver su trabajo, me gusta escucharlos a pesar de ir a menos charlas y congresos de los que me gustaría. También he aprendido a tener paciencia, a que las cosas no pasan de un día para otro y a que hay que trabajar, pero sobre todo, hay que ser auténtico y no dejar que nadie te robe tu sueño, si estás convencido de algo, apuesta por ello aunque sea lo más disparatado que pase por tu cabeza, ya serás tú mismo el que se de cuenta de lo disparatado que es y redireccionarás tu camino, pero aprenderás de ello.

Fotos de boda emocional y diferente en Toledo y Madrid

 

 

 

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